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FINAL EUROCUP / VALENCIA BASKET 58-63 UNICAJA DE MÁLAGA 

Desilusión histórica

Los valencianos perdieron una renta de 13 puntos en el último cuarto con un parcial de 2-20 que hizo volar el título hasta Málaga y además deja sin billete de Euroliga al conjunto valenciano  

6/04/2017 - 

VALENCIA. El golpe que se llevó anoche Valencia Basket en su propia casa, ante un pabellón entregado y cuando tenía la gloria en sus manos, fue durísimo y pasará a la historia del club. El equipo jugó el último partido de la serie final convencido de que era su momento de lograr el cuarto título europeo de su historia y además obtener el ansiado billete a Euroliga con el que se premia al campeón de la Eurocup. Pero se esfumó. 

En un último cuarto para olvidar, toda una temporada europea de muchísimo esfuerzo y grandes victorias ante Hapoel y Khimki, se echó a perder. El equipo se bloqueó cuando lo tenía todo a favor para finiquitar la final. Ganaba de 13, acababan de eliminar al bosnio Omic y su gente lo empujaba con fuerza hacia el título. Pero al equipo se le apagó la luz. Se nubló. Fue incapaz de encontrar la canasta y se obsesionó con anotar de tres olvidándose que lo fácil era meter desde cerca. 

Unicaja se había quedado sin centímetros y Valencia Baket llegó a tener un ataque de cuatro opciones con tres rebotes ofensivos fruto de su superioridad en bajo los aros. Sin embargo, empezó a fallar todo y Unicaja empezó a meterlo todo. La renta se acortó hasta que el encuentro se igualó a 56 y ahí los 'taronja' desaparecieron de la pista y apareció Jamar Smith, para como en el segundo encuentro, ametrallar desde el 6.75 y decantar la final hacia Málaga. 

La Fonteta se quedó helada. Nadie entendió que le pasó al equipo, ni tampoco la nula reacción que hubo desde el banquillo para frenar un parcial que destrozó el partido, la final y los sueños de un club que otra temporada más tendrá complicadísimo obtener plaza de Euroliga por la competición regular. 

El club tenía todas las esperanzas puestas en la Eurocup desde el inicio de la temporada y todavía más desde que logró deshacerse de Hapoel y Khimki, los otros dos grandes aspirantes, y jugar la final con el factor cancha. Sabía que era su momento para volver a darle un empujón al proyecto y regresar a la máxima competición europea. No pudo ser y ahora habrá que centrarse en intentar hacer historia en Liga. 

El equipo rindió muy bien los tres primeros cuartos. Estuvo más intenso que nunca en defensa, estuvo acertado en ataque, con buenos porcentajes de acierto desde dentro y desde fuera. Como siempre, fue un equipo y todos sumaron. Sin embargo, las piernas y la presión pesaron desde la tangana que protagonizó la expulsión de Omic y en la que Rafa Martínez perdió el control y se salió del partido. 

No será fácil levantarse de una derrota tan dura y no será fácil recomponer una plantilla de altos vuelos para el próximo curso, ni por supuesto aguantar en el equipo a jugadores con cartel Euroliga si finalmente no se juega esa competición el próximo curso en Valencia. Toca ser el mejor de los que no tienen licencia Euroliga por decreto y eso no será fácil, pero tampoco imposible. 

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