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contracrónica vcf 2-3 betis

Alerta naranja en Mestalla en la tercera jornada‏

El bucle de derrotas en el que anda metido el equipo en partidos de Liga desde el mes de abril es tan preocupante como la falta de soluciones a la sangría defensiva que sufre el equipo desde que el técnico vasco se hizo cargo del equipo

12/09/2016 - 

VALENCIA. Tercer partido y tercera derrota para el Valencia CF de Pako Ayestarán, segunda de consecutiva en casa de la temporada. El bucle de derrotas en el que anda metido el equipo en partidos de Liga desde el mes de abril es tan preocupante como la falta de soluciones a la sangría defensiva que sufre el equipo desde que el técnico vasco se hizo cargo del equipo a falta de ocho jornadas para el final de la pasada campaña.

Llegaba el Betis de Poyet en apuros a Valencia por su irregular inicio liguero y por las críticas que ya estaba recibiendo el uruguayo en Sevilla. El Valencia CF, con cero puntos y estrenando los fichajes más poderosos que ha hecho este verano parecía tener delante un partido ante su gente para empezar a sumar puntos en esta temporada pero la tarde, volvió a terminar en disgusto, y de los gordos, en el estadio valencianista.

El horario del encuentro fue absolutamente injustificable, tanto para los aficionados como para los futbolistas. A las 15.25 saltaron los equipos a calentar y a esa hora la gente se negaba a entrar al estadio para no sufrir el sofocante calor, unos 35 grados centígrados, hasta que no rodara el balón. La Liga y sus clubes siguen quemando el espectáculo para ser vistos en el extranjero empezando a despreciar de manera insultante a sus propios aficionados.

Pako no dudó y alineó de inicio a la nueva pareja de centrales, con el riesgo que eso supone al meter en el centro de tu defensa a dos jugadores nuevos en el sistema para que empiecen a acoplarse en competición. Alves recuperó la portería una vez finalizado el mercado de fichajes y Ryan se quedó en el banco. El resto del equipo fue el mismo que jugó en Eibar y le costó entrar en el partido.

Los primeros minutos dejaron claro que Mario Suárez no estaba fino, ni parecido al de Ipurúa. El centrocampista perdió varios balones en los primeros compases que dieron las dos primeras opciones al Betis para llevar mucho peligro a la portería de Alves. Brasanac y Castro pudieron marcar pero sus remates se marcharon cerca del gol. Esas ocasiones dieron inseguridad al equipo y dejaron claro que Poyet había colocado su mejor arma donde el Valencia CF tiene su principal debilidad en defensa. Rubén Castró se pegó a la izquierda para aprovechar las subidas de Joao Cancelo y lo hizo.

Los blanquinegros tuvieron varios arreones más por impulsos y arrancadas individuales que por llevar a cabo un plan. Varios disparos desde lejos fueron repelidos en varias ocasiones por Adán. Poco bagaje para jugar en casa y estar con cero puntos en la tabla. Nani jugando de referencia pierde uno de sus grandes valores, el disparo desde media distancia y el desborde en banda. Mina en banda sufre porque repite en exceso la misma jugada y los rivales ya le conocen y Rodrigo entró poco en juego en el primer acto.

El Betis estaba muy cómodo en el partido porque lo que había planteado le salía bien. Esperaba al Valencia CF, mientras González González fue excesivamente permisivo con Brasanac y Petros a los que amonestó muy tarde, y salía a la contra cada vez con más peligro con un Joaquín muy enchufado todo el partido. Después de los primeros avisos hubieron dos sustos que precedieron el tanto bético, una jugada en la que Mangala midió mal un centro pero se quedó en un susto por el mal control de Alegría y otra en la que el poderoso central francés salvó un gol cantado al taponar un remate desde dentro del área de Castro.

En el treinta y ocho de partido llegó el gol de Castro. Una mala basculación, un error de marca de Cancelo y una definición perfecta de Rubén Castro pusieron en ventaja a los verdiblancos en Mestalla. Hasta el descanso el ya hubo poco fútbol, sólo una dejada de Nani a la frontal que Enzo remató desviado y forzado y Gayà tuvo que abandonar el partido por un golpe de calor. Los vestuarios sirvieron para refrescar fuerzas y para que Medrán entrara por un desafortunadísimo Suárez.

Nada más volver del descanso Enzo Pérez cometió una entrada inentendible cuando ya tenía tarjeta amarilla y el árbitro le expulsó directamente. Roja directa. Fue el jarro de agua fría que parecía matar al equipo porque además solo unos minutos después Joaquín cabalgó una banda que conocía para hacer el segundo tanto andaluz al batir por bajo en un mano a mano a Alves. El argentino pidió disculpas pero es una acción que un capitán no puede permitirse.

El segundo del Betis pareció matar el partido porque el Valencia CF entró en depresión y le costó volver a engancharse. Ayestarán que falló en muchas cosas durante la tarde, acertó con el cambio de Munir por Mina. El madrileño de origen marroquí fue la mejor noticia de la tarde en Mestalla. Él solito le cambió la cara al equipo con su fútbol. Tres minutos después de entrar estampó un zurdazo en el larguero que encendió a la gente y despertó al equipo. Mestalla se echó encima de su equipo y le metió la gasolina que no tenía. 


Sólo unos minutos después Parejo le dio una asistencia de lujo a Rodrigo y el brasileño no perdonó. Mestalla explotó y el equipo se creyó con opciones de remontada pese a jugar con uno menos. Parejo se echó al equipo a las espaldas y empezó a hacer carburar al equipo. Medrán fue su mejor socio en el centro, Nani y Cancelo hacian daño por la derecha y Munir le dio soluciones al equipo siempre que la tuvo. Garay a la salida de un córner empató el partido tras un remate del nueve que Adán sólo pudo repeler y dejar a los píes del argentino que se estrenó en Mestalla con gol.

Fue el momento de euforia contenida del valencianismo. Remontar con uno menos era posible. El equipo se creció y tuvo hasta tres remates peligrosos para ganar el partido pero no pudo superar a Adán y las piernas ya no iban. El calor asfixiante y el hombre menos pesó pero nadie esperaba que en la última jugada Cancelo dejara solo a Rubén Castro para que empujara a placer la victoria betica. Fue un zarpazo al equipo y al estado de ánimo del valencianismo. Era la tercera derrota en otras tantas jornadas y otra vez de manera inmerecida pero a la par habiendo comprado boletos para acumular otra derrota. Los números empiezan a ser preocupantes y ya no valen excusas. O llegan las victorias o muy pronto se escapará el tren de la temporada. 

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