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OPINIÓN 

Meriton, Game Over 

7/01/2017 - 

VALENCIA. Se acabó. No hay tiempo para más. Ya no hay tiempo para más mentiras. Ya no caben más explicaciones vacías, ni palabras, de una presidenta que no decide y que lo que decide lo estropea porque no sabe de este negocio. 

Meriton llegó a Valencia y fue recibido con el fervor de miles de valencianistas ansiosos y necesitados de un nuevo Valencia CF. Un Valencia CF alejado de banqueros, políticos y empresarios valencianos de medio pelo que engordaron sus bolsillos gracias al club de Mestalla. Esos fueron muchos, y casualmente ahora son los más ruidosos reclamando lo que piensan es suyo. Pero no es suyo, ni tampoco es de Meriton. El Valencia CF es de su gente, de sus aficionados, los que ya no quieren saber nada de Meriton, ni de Peter Lim, ni de Layhoon. Ahora vuelven a estar necesitados de un cambio y otra vez están deseando que llegue alguien serio, coherente y que tenga un plan para el club de sus amores. 

Meriton ha quemado en apenas dos años toda la confianza que el valencianismo les otorgó por invertir 100 millones de euros para salvar al club de una muerte anunciada. Una muerta a la que habían conducido al club todos los anteriores gestores, no sólo Juan Soler. Sin embargo, ya no queda nada de aquel proyecto ilusionante. Ya no queda nada de aquel Mestalla iluminado e incendiado a favor del equipo cada jornada. Ya no queda nada de aquel proyecto de Champions League. Todo eso lo ha dinamitado el singapurense Peter Lim. Por sus lamentables decisiones. Por sus lamentables fichajes. Por sus lamentables gestores. No queda nada. 

El pasado martes Mestalla enseñó el camino de salida a Meriton y eso en Valencia es señal de cambio de ciclo. Sólo unas horas después, el club se precipitó para asegurar que vienen cambios importantes en la estructura. Sin embargo, ya no engañan a nadie. Lim no va a dejar a nadie que le gestione el juguete. Ese juguete para él, es el sentimiento y la vida de miles de valencianistas pero ellos no lo han entendido nunca. De hecho, Lyahoon, se ha permitido el lujazo de decirle al valencianismo que tenía que cambiar y que tenía que explicarle las cosas 100 veces. 

Yo pienso que los que no han querido escuchar, ni aunque se les haya dicho 100 veces, que esto no era una empresa al uso de esas que puedes ir a visitar el primer día, han sido ellos. Desde el día uno han estado convencidos de que aquí se les pasaría todo por alto porque habían invertido muchos millones y que eso les serviría para hacer y deshacer. Se han equivocado. Mestalla ya no los quiere. Ya no los cree. 

Meriton tiene que irse. Tiene que buscar un camino de salida y lo debe hacer cuanto antes porque el club se ha convertido en un circo absoluto. Las guerras internas han terminado con el entrenador, el único de verdad que ha tenido Lim, fuera del club, y con el director deportivo en casa por sus nulos poderes para tomar decisiones. Ese es el modelo Lim. Él manda. Él decide. Un entrenador de prestigio no le viene bien porque exige y manda. Un director deportivo de verdad no le sirve porque querría fichar sin necesidad de pasar varios exámenes de gente que no sabe nada de fútbol. En definitiva, Lim tiene el peor modelo para un club de fútbol y después de dos años no puede seguir destrozando al Valencia CF

Ahora el club todavía tiene solución. La situación financiera, es mejor que antes de que él llegara porque la deuda está refinanciada a largo plazo y con una quita de 61 millones de euros. Sin embargo, Lim debe irse pronto porque si no el agujero será cada vez más grande fruto de la incompetencia de sus gestores para gestionar un club histórico al que han sido incapaces de encontrar un miserable sponsor. 

Lim ni ha hecho un equipo campeón, ni ha construido el nuevo estadio, como firmó por contrato, ni ha internacionalizado la marca, ni siquiera ha conseguido hacer valencianismo en su país, ya ni hablamos de Asia. Lim ha sido un bluf. Un bluf de los grandes y ha terminado sin querer ni siquiera aparecer por Valencia. Su salida debe ser de cualquiera de las maneras. A través de un grupo de valencianos que puedan aportar algo de capital, con otro inversor que ponga el dinero, o con un proyecto conjunto del valencianismo para recuperar nuestro club. Sea como sea, Lim debe irse.

Y debe irse con todos los que en los últimos meses han ocupado cargos ejecutivos en la entidad. No debe quedar nadie. Los responsables de comunicación, que no los curritos, deberían irse por decencia mañana. El ex director de comunicación, ahora de marketing, debería dejar de intentar proponer soluciones y dejar de una vez de pensar en su puesto en el club. Damià Vidagany lleva cinco presidentes aguantando en la sombra. Ha defendido las ideas de todos pese a que entre ellos ninguno se habla, y todos ellos hablan pestes de los otros. Él ha creado un tremendo chiringuito en el club, ha colocado amigos, ha manejado hilos a su antojo con la prensa para dinamitar a quien le ha venido en gana cuando ha querido y ahí sigue, incluso ahora que dinamita desde dentro a los propios asiáticos. Un patrono de la Fundación VCF y hoy asesor (no sé de qué) le llamaba hace meses el paragüero. Era su manera de definirlo porque decía que era como las chicas de las motos que están siempre al lado de los pilotos. Decía que siempre estaba al lado de los que mandaban para aguantarles el paragüas. Si fuera valencianista, se hubiera ido hace muchos meses. No se puede decir en privado que "el chino ha salido rana" o que "el club está peor que con Manolo" y seguir amarrado al cargo. Él fue quien se cargó la Curva Nord. Él metió en la cabeza a Layhoon la medida de los +30. En las últimas semanas ha vuelto a buscar el apoyo de periodistas que han insultado al máximo accionista, macarios varios que pensaba le podían ayudar a salvar una vez más su cabeza. 

En el club hay mucho superviviente. Personas que hacen encaje de bolillos a diario con tal de seguir teniendo sus sueldazos de ministro. Esos no son valencianistas, son figurantes. Todos esos también deben irse con Lim, con Layhoon y con Meriton. Este cuento, ya no da para más. Yo creí en Lim, pensé que sería serio y buen gestor. Me engañé, no lo era. Es un desastre y debe desaparecer del Valencia CF cuanto antes. 

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